Un sueño hecho realidad
A los once años me regaló mi padre mi primera guitarra. Su mástil parecía más bien una banana y tenía pocas similitudes con las de mis ídolos Francis Rossi y Rick Parfitt de Status Quo. Normal, pues se trataba de una guitarra clásica con cuerdas de acero. Pero no importaba ni el cuello de banana ni las cuerdas de acero: era el chico más feliz del mundo y desde entonces la guitarra ha sido siempre mi mayor pasión. Con 14 años fundé mi primer grupo, por aquel entonces puramente acústico. Con mi primer salario como aprendiz y con mis ahorros pude permitirme finalmente una guitarra eléctrica –un momento decisivo, de hecho, y no sólo para mí sino para mis padres, hermanos y para todo el vecindario… desaparecía el concepto de tranquilidad. Dos almas en un cuerpo; por un lado la que crecía rebelde, ruidosa y extrovertida; y por otro, la melancólica, tranquila e introvertida. Extrovertido: en los años 80 era un roquero de pura cepa, con tejanos estrechos y largas melenas. Y hasta principios de los 90 tocaba sobre todo rock duro melódico. Introvertido: En esa década también me influyó el folk, el blues, la música country y el ragtime. A mitad de los años 90 irrumpió en mí el funk, a lo que siguieron unos estilos más groove como el R’n’B, el soul y el Acid Jazz. Disfruto con los cambios y con las mezclas de diversos estilos, así como con la alternancia entre la guitarra acústica y eléctrica. Pues cada instrumento ofrece distintas posibilidades de expresión. Empecé a componer al mismo tiempo que me iniciaba con la guitarra. Con algunas pequeñas excepciones, las letras eran escritas mayoritariamente en inglés. Pero nacido entre dos lenguas, era sólo cuestión de tiempo que mi mitad italiana invadiera al cien por cien mi música. Escribir en una de mis lenguas madre me permitió expresar historias más profundas, jugar con las palabras y sus significados, así como expresar con más claridad mis sentimientos más profundos. Y rápidamente fui consciente de haber encontrado la música como destino. Por qué caminos me llevará la vida no lo sé, pero sí tengo claro que sólo quiero tocar mis propias canciones. Canciones con temas que me preocupan y me conmueven. Con un estilo pop rock, salpicado a la vez por otras influencias. La composición llegó a ser para mí casi como una especie de meditación, y las letras me permitieron transformar sucesos. La posibilidad de trabajar junto a músicos reconocidos internacionalmente motiva y es, además, una experiencia increíble. Sogno reale – Un sueño hecho realidad es el título del último álbum.
